Esa sensación de caída libre me impide dormir.
Noche tras noche siento la misma desesperación de sostenerme de algo, de alguien.
Las manos me sudan, el estomago se contrae y el aire desaparece de mis pulmones.
Rasgo el tiempo con las uñas, presionando, esperando el golpe que me hará despertar.
El miedo al miedo me acosa al cerrar los ojos.
¿Si no es solo caer?
Estaré destinada a tropezar cada vez que quiero avanzar.
Saltar al vacío una y otra vez
Agito el viento con las manos como si pudiera destruirlo.
Para después culparlo todo.
Ahora, la búsqueda es imperativa.