lunes, 7 de enero de 2019

CAPITULO  6.


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Effie viene a nosotros dando saltos y aplausos de alegría, nos abraza  sin dejar de hablar,  ni siquiera hago un esfuerzo por escuchar lo que dice, sigo pensando en el hormigueo que siento en la mejilla por el beso de Katniss ¿por qué lo hizo? ¿será que se ha dado cuenta de lo que siento o solo esta ofuscada como yo por todos esos gritos del Capitolio? Podría contarle que sueño con ella desde que la vi por primera vez hace años.  Deshecho la idea de inmediato ¿que es lo que espero que me conteste? ¿qué también siente lo mismo? Es absurdo, no puedo imaginarla teniendo sentimientos hacia mi, puede que yo la ame desde toda la vida pero para ella solo existo desde ayer.
Effie grita al ver a Cinna y Portia sacándome de mis pensamientos, no puede dejar de hablar sobre  lo emocionante que ha sido nuestra entrada, de como el público estaba maravillado con nosotros, elogia una y otra vez nuestro adecuado comportamiento, por supuesto alaba los  llameantes trajes. Katniss se une a la felicitación.
-El fuego se veía increíble son unos genios en serio, gracias- dice Katniss con una sonrisa sincera y yo lo confirmo con la cabeza.
-Que bueno que les gusto –responde tranquilo Cinna
-Honestamente lo que mas nos gusto, es no  haber terminado asados- respondo aliviado provocando la risa de todos, me ahorro decir que en realidad no lo dije en broma.
Portia nos toma del brazo a los tributos siguiendo a Effie que nos da una explicación de cada detalle del Centro de Entrenamiento, llegamos a la torre donde esta un piso entero para el equipo y tributos de cada distrito, el nuestro es el piso doce por supuesto. 
Si los muebles del tren me parecían lujosos el decorado de este lugar abruma completamente. La sala, el comedor, las alfombras, las lámparas, floreros, todo es tan brillante.  Se que no soy el único incluso Portia, Cinna y Effie que están acostumbrados al Capitolio también parecen deslumbrados, ni que decir de Katniss.
Effie nos conduce a nuestras habitaciones y nos pide que estemos listos para la cena,  igual que en el tren podemos hacer uso de todo lo que esta aquí.
Me repienso varias veces darme un baño, hoy he tenido suficientes duchas como para un mes. Así que solo me quito el traje negro y las botas, el armario es fácil de manejar, lo programo, pronto consigo unos pantalones y camisa azul marino de tela muy suave, me lavo la cara y decido recorrer el lugar. En la sala veo a Cinna recargado en el balcón, me acerco observando el paisaje.
-Que vista tiene este lugar- digo
-Desde aquí nos estorba el cristal de la ventana ¿quieres ver algo mucho mejor?
-Claro- respondo animado
Cinna me conduce por un pasillo interior hasta una escalera que sube al techo del edificio, siendo nuestro piso el último tenemos acceso directo a este lugar. Apenas abre la puerta siento el aire fresco en mi rostro. Arriba hay una cúpula que protege del sol, con algunas bancas y mesillas en ella donde puedes disfrutar de la vista de la casi toda la ciudad.  Junto a la cúpula  esta un jardín que llama mi atención por los cientos de carillones agitándose como campanillas  al compás del viento, arbustos y flores naturales rodean un camino que se dirige a la orilla del tejado dando paso a la enormidad de El Capitolio.
 -Tenias razón Cinna, aquí esta mucho mejor.