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Effie viene a nosotros dando saltos y
aplausos de alegría, nos abraza
sin dejar de hablar, ni siquiera hago un esfuerzo por escuchar lo
que dice, sigo pensando en el hormigueo que siento en la mejilla por el beso de
Katniss ¿por qué lo hizo? ¿será que se ha dado cuenta de lo que siento o solo
esta ofuscada como yo por todos esos gritos del Capitolio? Podría contarle que sueño
con ella desde que la vi por primera vez hace años. Deshecho la idea de inmediato ¿que es lo que espero que me
conteste? ¿qué también siente lo mismo? Es absurdo, no puedo imaginarla
teniendo sentimientos hacia mi, puede que yo la ame desde toda la vida pero
para ella solo existo desde ayer.
Effie grita al ver a Cinna y Portia sacándome
de mis pensamientos, no puede dejar de hablar sobre lo emocionante que ha sido nuestra entrada, de como el público
estaba maravillado con nosotros, elogia una y otra vez nuestro adecuado
comportamiento, por supuesto alaba los
llameantes trajes. Katniss se une a la felicitación.
-El fuego se veía increíble son unos
genios en serio, gracias- dice Katniss con una sonrisa sincera y yo lo confirmo
con la cabeza.
-Que bueno que les gusto –responde
tranquilo Cinna
-Honestamente lo que mas nos gusto, es
no haber terminado asados-
respondo aliviado provocando la risa de todos, me ahorro decir que en realidad no
lo dije en broma.
Portia nos toma del brazo a los tributos
siguiendo a Effie que nos da una explicación de cada detalle del Centro de Entrenamiento,
llegamos a la torre donde esta un piso entero para el equipo y tributos de cada
distrito, el nuestro es el piso doce por supuesto.
Si los muebles del tren me parecían
lujosos el decorado de este lugar abruma completamente. La sala, el comedor,
las alfombras, las lámparas, floreros, todo es tan brillante. Se que no soy el único incluso Portia,
Cinna y Effie que están acostumbrados al Capitolio también parecen deslumbrados,
ni que decir de Katniss.
Effie nos conduce a nuestras
habitaciones y nos pide que estemos listos para la cena, igual que en el tren podemos hacer uso
de todo lo que esta aquí.
Me repienso varias veces darme un baño, hoy he tenido
suficientes duchas como para un mes. Así que solo me quito el traje negro y las
botas, el armario es fácil de manejar, lo programo, pronto consigo unos
pantalones y camisa azul marino de tela muy suave, me lavo la cara y decido
recorrer el lugar. En la sala veo a Cinna recargado en el balcón, me acerco
observando el paisaje.
-Que vista
tiene este lugar- digo
-Desde aquí nos
estorba el cristal de la ventana ¿quieres ver algo mucho mejor?
-Claro- respondo
animado
Cinna me conduce por un pasillo interior
hasta una escalera que sube al techo del edificio, siendo nuestro piso el último
tenemos acceso directo a este lugar. Apenas abre la puerta siento el aire
fresco en mi rostro. Arriba hay una cúpula que protege del sol, con algunas
bancas y mesillas en ella donde puedes disfrutar de la vista de la casi toda la
ciudad. Junto a la cúpula esta un jardín que llama mi atención por
los cientos de carillones agitándose como campanillas al compás del viento, arbustos y flores naturales rodean un
camino que se dirige a la orilla del tejado dando paso a la enormidad de El Capitolio.
-Tenias razón Cinna, aquí esta mucho
mejor.