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6 -
Effie viene a nosotros dando saltos y
aplausos de alegría, nos abraza
sin dejar de hablar, ni siquiera hago un esfuerzo por escuchar lo
que dice, sigo pensando en el hormigueo que siento en la mejilla por el beso de
Katniss ¿por qué lo hizo? ¿será que se ha dado cuenta de lo que siento o solo
esta ofuscada como yo por todos esos gritos del Capitolio? Podría contarle que sueño
con ella desde que la vi por primera vez hace años. Deshecho la idea de inmediato ¿que es lo que espero que me
conteste? ¿qué también siente lo mismo? Es absurdo, no puedo imaginarla
teniendo sentimientos hacia mi, puede que yo la ame desde toda la vida pero
para ella solo existo desde ayer.
Effie grita al ver a Cinna y Portia sacándome
de mis pensamientos, no puede dejar de hablar sobre lo emocionante que ha sido nuestra entrada, de como el público
estaba maravillado con nosotros, elogia una y otra vez nuestro adecuado
comportamiento, por supuesto alaba los
llameantes trajes. Katniss se une a la felicitación.
-El fuego se veía increíble son unos
genios en serio, gracias- dice Katniss con una sonrisa sincera y yo lo confirmo
con la cabeza.
-Que bueno que les gusto –responde
tranquilo Cinna
-Honestamente lo que mas nos gusto, es
no haber terminado asados-
respondo aliviado provocando la risa de todos, me ahorro decir que en realidad no
lo dije en broma.
Portia nos toma del brazo a los tributos
siguiendo a Effie que nos da una explicación de cada detalle del Centro de Entrenamiento,
llegamos a la torre donde esta un piso entero para el equipo y tributos de cada
distrito, el nuestro es el piso doce por supuesto.
Si los muebles del tren me parecían
lujosos el decorado de este lugar abruma completamente. La sala, el comedor,
las alfombras, las lámparas, floreros, todo es tan brillante. Se que no soy el único incluso Portia,
Cinna y Effie que están acostumbrados al Capitolio también parecen deslumbrados,
ni que decir de Katniss.
Effie nos conduce a nuestras
habitaciones y nos pide que estemos listos para la cena, igual que en el tren podemos hacer uso
de todo lo que esta aquí.
Me repienso varias veces darme un baño, hoy he tenido
suficientes duchas como para un mes. Así que solo me quito el traje negro y las
botas, el armario es fácil de manejar, lo programo, pronto consigo unos
pantalones y camisa azul marino de tela muy suave, me lavo la cara y decido
recorrer el lugar. En la sala veo a Cinna recargado en el balcón, me acerco
observando el paisaje.
-Que vista
tiene este lugar- digo
-Desde aquí nos
estorba el cristal de la ventana ¿quieres ver algo mucho mejor?
-Claro- respondo
animado
Cinna me conduce por un pasillo interior
hasta una escalera que sube al techo del edificio, siendo nuestro piso el último
tenemos acceso directo a este lugar. Apenas abre la puerta siento el aire
fresco en mi rostro. Arriba hay una cúpula que protege del sol, con algunas
bancas y mesillas en ella donde puedes disfrutar de la vista de la casi toda la
ciudad. Junto a la cúpula esta un jardín que llama mi atención por
los cientos de carillones agitándose como campanillas al compás del viento, arbustos y flores naturales rodean un
camino que se dirige a la orilla del tejado dando paso a la enormidad de El Capitolio.
Me inclino un poco sobre la barda, en
segundos mi estomago se contrae y doy un paso atrás, no estoy acostumbrado a
este tipo de altura, a ningún tipo de altura de hecho, el Edificio de Justicia
es el mas alto en el Distrito 12, nunca he necesitado subir, solo conozco la
parte baja donde se realizan las bodas.
Esto es nuevo para mi, así que presiono
mi estomago dando de nuevo un paso hacia delante, asomo mi rostro para ver la
calle, mi cabeza parece estar girando, resisto tratando de disfrutarlo aunque en mi mente solo tengo la
imagen de mi cuerpo cayendo hasta el fondo, trato de componerme regresando la
vista al frente donde el paisaje del Capitolio se oscurece por la caída de la
tarde. Los edificios y miles de casas se iluminan, las fuentes brillan entre
luces de colores y la calle parece casi de día con tantos faroles encendidos.
Si alguien decidiera lanzarse desde aquí por lo menos
tendría una vista increíble antes de morir. Me pregunto si algún tributo lo ha
intentado antes, si alguien lo a hecho, no recuerdo haberlo visto en televisión,
supongo que el Capitolio jamás permitiría que saliera esa información, ellos
son dueños de tu vida, quitártela cuando decidan es parte de su juego.
¿Entonces por que me dejaran estar aquí arriba? ¿Será por que estoy acompañado?
Quizá este prohibido subir a los tributos y Cinna no lo sabe.
-¿Esta bien que estemos aquí? Me refiero
si los tributos pueden subir
-Por supuesto
-¿No les preocupa que… intenten saltar?
-Aunque saltaras hay un campo de fuerza
que te regresaría de vuelta al tejado, mira - Cinna tomo una varita de una
maceta cercana y lo lanza hacia el frente, casi a un metro del borde del tejado
donde estábamos la varita choca haciendo un chasquido con una pared invisible
que la hace rebotar hacia Cinna.
Si, tenia razón, nuestra muerte solo es decisión de
ellos. Miro alrededor en busca de alguna cámara o micrófonos, pero como en los
juegos aquí seguro están ocultas entre las jardineras, repaso con la vista
entre las hojas, nada, no encuentro nada. Seguro el Capitolio confía en que se
haga buen uso de este lugar, me río en mi mente, se bien que eso no es probable, aun si no encuentro mas que
tierra, piedras y ramas entre las plantas, ningún signo de vigilancia en este
lugar.
-¿Te gusta el Capitolio?- me pregunta
Cinna. Dudo en contestar honestamente -Si dices que no te entendería por
completo- me sonríe
-Es un lugar abrumador, todo me parece casi demencial
-Por que lo es, si te quedas lo
suficiente, este lugar puede volverte loco en muchos aspectos.
-En ese caso no preocupo, aquí solo
estoy de paso- Me quedo callado de repente, me doy cuenta de mis palabras, solo
estoy de paso, no volveré a ver nunca el Capitolio, ni el distrito 12, nunca
regresare a mi hogar, al menos no vivo. Cinna me mira casi dolorido, una reacción rara para la
gente de aquí, me sorprende pero no pregunto nada, guardamos silencio y él se
hunde en sus propios pensamientos.
Se que pocos son los momentos tranquilos
que me quedan antes de entrar a los juegos, sin pensármelo mucho decido
disfrutar del armonioso murmullo que forman los carillones con el aire, observo
lejos el cielo frío matizado por tenues nubes iluminadas por luz artificial del
Capitolio, huelo las flores dulzonas a mi alrededor, como quisiera poder
guardar estas sensaciones, me encantaría tener un lápiz, o un pastel donde
plasmar este paisaje.
-Vamos Peeta, ya deben estar esperándonos todos en la
mesa- me interrumpe Cinna
-¿Te quedaras a cenar?
-Todo el equipo estará ahí, hay que
preparar la mejor estrategia para ustedes.
Parece que nuestros estilistas de verdad están
interesados en ayudarnos, sumo a Cinna en mi lista de gente que me agrada del
Capitolio, que hasta ahora solo son dos.
-¿Donde estaban? Los busqué por todos
lados- pregunta Portia
-Le mostraba a Peeta la vista desde el
tejado
–¡Impresionante no crees Peeta!- Portia
me abraza y me gira hacia el ventanal.
-Muy impresionante, sobre todo si te
asomas a ver hacia abajo, que suerte que esta vacío mi estomago de otra manera lo
hubiera vomitado todo, lo cual no seria un problema si no fuera por el
inconveniente campo de fuerza que me lo regresaría justo a la cara.
-¡aaay! ¡Me encantas Peeta!- ríe a carcajadas –
En unos minutos cenaremos, así que nada de asomarte de nuevo a la calle ¿de
acuerdo?
-Por supuesto que estoy de acuerdo
-Effie esta dando instrucciones para la
cena y Haymitch no debe tardar.
-¿Y?- dudo en preguntar -¿Y... Katniss?- suelto la pregunta lo mas casual que puedo, el corazón se agita al recordar el beso en la mejilla.
-Esta en su habitación, seguro que no
tarda.
Portia me da una sonrisa curiosa ¿Se habrá dado cuenta de cómo miró a mi compañera de distrito? Intento
distraerla preguntando sobre los edificios del Capitolio, ella y Cinna me dan
un breve tour visual por la ciudad desde nuestro balcón dándome los extravagantes nombres para cada lugar de la ciudad, hasta que Effie
aparece con Katniss en el comedor, siento la intensa mirada de Portia sobre mi,
disimulo mirando los platillos que están sirviendo en la mesa.
Nunca he comido algo parecido, la prueba es el dolor de
estomago que me provoque ayer en el tren. Decido controlarme con las
cantidades, no es nada fácil, todo esta suculento.
La buena comida y el exitoso desfile gracias a Portia y Cinna
traen a la mesa un ambiente casi alegre,
si no fuera por el hecho de que en unos días nos lanzaran a una arena
para luchar a muerte esto seria genial, pero no lo es, así que nuestro mentor, que
aparece rasurado, peinado, en un
traje azul e impresionantemente sobrio; se dispone a hablar sobre la propuesta
para nuestra estrategia. Presto mucha atención, todavía no se como ayudare
exactamente a Katniss, quien parece concentrarse en todo menos en lo que habla
nuestro mentor.
Cinna le explica a Haymitch sobre los trajes que han
diseñado para las entrevistas, seguiremos con el tema del fuego, lo cual
entusiasma a Effie lo suficiente para mandar a traer la “sorpresa” que nos
tienen preparada para el postre.
Una de las sirvientas que nos atienden
coloca una tarta sobre la mesa, con un encendedor la hace iluminar entre
brillantes llamas que nos dejan asombrados por un instante.
-¿Qué
la hace arder? ¿Es alcohol? –pregunta Katniss embrollada -Es lo último que... ¡Oh! ¡Yo te
conozco! – suelta de repente al ver el rostro de la sirvienta, la chica se
tensa completamente, agita la cabeza y sale a toda prisa del comedor, lejos de
la vista de todos, que ahora solo tienen ojos para Katniss.
-No
seas ridícula, Katniss. ¿Cómo vas a conocer a un avox?- contesta incomoda Effie-
Es absurdo.
-¿Qué
es un avox? –pregunta Katniss a media voz.
-Alguien
que ha cometido un delito; les cortan la lengua para que no puedan hablar -contesta
Haymitch- Seguramente será una traidora. No es probable que la conozcas.
-Y,
aunque la conocieras, se supone que no hay que hablar con ellos a no ser que
desees darles una orden .Por supuesto que no la conoces. - insiste Effie
negando con la cabeza.
-No,
supongo que no, es que...
El sobresalto en el rostro de
Katniss es mas que evidente, sus ojos están desenfocados recordando algo, quizá
si sepa quien es la chica de cabello rojo y corre peligro al conocer a una
traidora, o posiblemente sea el vino lo que la tiene confundida, no importa
cual sea la razón esto es peligroso para ella, tengo que protegerla de
cualquier sospecha.
-Delly
Cartwright – digo el primer nombre de chica que se me viene a la mente -Eso
es, a mí también me resultaba familiar y no sabía por qué. Entonces me he dado
cuenta de que es identica a Delly.-
No
tengo idea si Katniss se ha enterado de lo que intento hacer. Es mas probable
que parezca una equivocación si somos dos los que confundimos a una traidora
con compañera de la escuela, cruzo los dedos para que Katniss me siga el juego.
-Claro,
eso era. Debe de ser por el pelo – me contesta con cautela.
-Y
también algo en los ojos – reafirmo con toda la seguridad que puedo.
-Oh, bueno, si es sólo eso - dice Cinna, todos vuelven a
respirar- Y, sí Katniss, la tarta
tiene alcohol, aunque ya se ha quemado todo, la pedí especialmente en honor de
nuestro fogoso debut.
-Es
grandioso ¿no? Justo como ustedes
en el desfile- regresa la sonrisa de Effie dejando atrás el tema de la Avox.
Todos
están mas relajados, entretenidos con lo delicioso del flamante pastel, mientras,
yo miro sutilmente a Katniss, que trata de ocultar el pánico por lo que acaba
de pasar. Entonces entiendo que en realidad si conoce a la chica sin lengua.
Terminamos
la cena y vemos en la sala la repetición del desfile. Compruebo que es verdad
lo que decían, nos veíamos asombrosos, sobre todo Katniss que le va tan bien la
luz de las llamas con el color de su piel. Siguen los halagos que ya me se de memoria, por lo que en mi
cabeza yo le sigo dando vueltas al asunto de la Avox.
Haymitch nos manda a dormir
cuando apaga el televisor al terminar el programa, necesita que estemos
descansados y listos para la sesión de entrenamiento, obedecemos sin problema. Katniss
y yo nos vamos a nuestras habitaciones solos, nadie nos acompaña, ni siquiera Effie que nos guía por todas partes dando instrucciones, ni
la servidumbre que siempre esta lista para recibir ordenes, el camino esta
completamente vacío. Tengo poco tiempo para aprovechar este momento privado y
necesito saber que fue todo eso de la chica del cabello rojo.
Al
llegar a su puerta le suelto -Conque Delly Cartwright. Qué casualidad
encontrarnos aquí con su gemela.- Sabe a que me refiero, Delly es tan parecida
a la Avox como lo soy yo. Duda unos segundos, creo que no tengo su confianza y
estoy apunto de desistir cuando Katniss se muerde un labio voltea a un lado y
al otro del pasillo cuidadosa de que nadie mas la escuche. Necesitamos un lugar
un poco mas seguro, a Katniss le
encantara la vista.
-¿Has
estado ya en el tejado? Cinna me
lo enseñó. Desde allí se ve casi toda la ciudad, aunque el viento hace bastante
ruido.
-¿Podemos subir sin más?
-Claro, vamos.
Arriba
el aire ha empezado a soplar mas fuerte, el ruido y la luminosidad provenientes
de la calle llaman la atención de Katniss que se inclina en la barda para
observar mejor. Me pregunto si tiene la misma sensación que tuve yo al hacerlo.
-Le
pregunté a Cinna por qué nos dejaban subir, si no les preocupaba que algunos tributos
decidieran saltar por el borde.
-¿Y
qué te respondió?
-Que
no se puede- Estiro la mano con curiosidad por sentir la electricidad, no creo
que sea peligrosa si te salva la vida al intentar saltar, un estallido se libera
de la pared invisible con mi roce y un ligero calor en la piel me hace
retroceder rápidamente. -Es algún tipo de campo eléctrico que te empuja
hacia el tejado.
-Siempre preocupados por nuestra seguridad- sonrío secretamente su sarcasmo -¿Crees
que nos observan?- me pregunta mirando a todos lados, justo como en el pasillo.
-Quizá-
encojo los hombros - Ven a ver el jardín- el viento en los carillones nos dará
un poco de mas seguridad para hablar.
Quiero
saber como es que conoce a la Avox, pero no quiero presionarla, Katniss se
limita a mirar una flor como si fuera sumamente interesante, pero se bien que
su mente esta muy lejos de este jardín.
-Un
día estábamos cazando en el bosque, escondidos, esperando que apareciese una
presa-
-¿Tu padre y tú?
-No, con mi amigo Gale. – me dice, se perfectamente que es el chico cazador, siento una sacudida en el
estomago cuando pronuncia su nombre, lo dejo pasar, esto es mucho mas
importante. Ella continua hablando en un susurro, la miro fijamente para no
perderme de nada.
-De
repente, todos los pájaros dejaron de cantar a la vez, todos salvo uno, que
parecía estar cantando una advertencia. Entonces la vimos. Estoy segura de que
era la misma chica. Un chico iba con ella, y los dos llevaban la ropa hecha jirones.
Tenían ojeras por la falta de sueño y corrían como si sus vidas dependieran de
ello. El aerodeslizador surgió de la nada. Es decir, el cielo estaba
vacío y, un instante después, ya no lo estaba. No
hacía ningún ruido, pero ellos lo vieron. Soltaron una red sobre la chica y la subieron a toda
prisa, tan deprisa como el ascensor. Al chico lo atravesaron con una especie de
lanza atada a un cable y lo subieron también. Estoy segura de que estaba
muerto. Oímos a la chica gritar una vez, creo que el nombre del chico. Después desapareció
el aerodeslizador, se esfumó en el aire, y los pájaros volvieron a cantar, como
si no hubiese pasado nada.
-¿Te
vieron?
-No
lo sé, estábamos bajo un saliente rocoso- contesta con la mirada perdida entre
las luces de el Capitolio.
-Estás
temblando- el viento en el 12 es mucho mas frío que este, su temblor es por el
recuerdo, el ver morir a una persona de esa forma no es para menos. Quiero
abrazarla pero no es algo lógico siendo tributos, por lo menos no para ella,
así que solo me limito a ponerle mi chaqueta.
--¿Eran de aquí?- pregunto, Katniss asienta aún temblando. -¿Adónde
crees que iban? - No debí pedirle que me contara, si hay micrófonos ocultos
esto podría ser malo, esta prohibido cuestionar las decisiones de el Capitolio,
ni siquiera si solo somos un par de tributos camino a la muerte.
--Eso no lo sé, ni tampoco por qué se irían de aquí..
--Yo me iría- digo sin mas, pero no quiero dejar ninguna excusa para
que crean que estamos rebelándonos al Capitolio- Me iría a casa ahora mismo, si
me dejaran, aunque hay que reconocer que la comida es estupenda.- Halagos, lo
que mas les encanta, mejor terminar con esto antes de que suene fingido. --Hace
frío, será mejor que nos vayamos. – No quiero dejar de hablar con ella, esta es
mi oportunidad para preguntar una duda que me revolotea desde hace años.
-Tu
amigo, Gale, ¿es el que se llevó a tu hermana en la cosecha?
--Sí. ¿Lo conoces?
--La verdad es que no, aunque oigo mucho a las chicas hablar de él.
Creía que era tu primo o algo así, porque se parecen.
-No,
no somos parientes.- Lo imaginaba, sigo indagando a pesar de saber que sus
respuestas me dejaran sin dormir esta noche.
--¿Fue a decirte adiós?
--Sí, y también tu padre. Me llevó galletas.
-¿En
serio?- me sobresalta su comentario, pensándolo bien no es de
sorprenderse. -Bueno, tu hermana y tú le caen bien.
Creo que le habría gustado tener una hija, en vez de una casa llena de chicos. Conocía a tu madre cuando eran
pequeños.- Le contesto con la verdad, no es algo que no supiera de mi padre.
-Ah,
sí, ella creció en la ciudad – responde sin interés, se quita la
chaqueta, automáticamente la recibo perdido en el gris de sus ojos.
¿Cómo puedo salvarla? Si intentáramos
huir del Capitolio nuestro destino no
seria diferente al de la chica pelirroja, además no hay a donde ir. Les
pertenecemos, solo que aun tengo la esperanza de encontrar una forma de romper
con su juego.
-Nos
vemos por la mañana.- se despide
-Hasta mañana. – respondo y me alejo de ella... pensando en ella.
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