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-Que tal Peeta, mi nombre es Portia soy tu estilista ¿Como ha estado
todo en la sala de renovación? - me extiende la mano al presentarse una mujer
de cabello corto y de un rubio brillante que obviamente no es natural, lleva montones de colores en su maquillaje del rostro, tiene una enorme sonrisa pintada de carmesí y una mirada llena de energía, curiosamente sus oscuros ojos me observan amablemente a diferencia de los demás trabajadores que he visto del Capitolio, le estrecho la mano sin dudarlo.
-¿como ha estado? Honestamente. Raro, no estoy acostumbrado a bañarme tantas veces seguidas.
Ella se
suelta una carcajada sonora –No te preocupes solo fue esta vez, ahora
probaremos que tal te queda tu traje de presentación, ya le he hecho algunos
cambios para que te ajuste perfecto, déjame verte- da unos pasos atrás
mirándome completo.
-Lindos
ojos, cabello… tienes espalda ancha, bien- hace unas cuantas notas en un
cuadernillo –Ni te imaginas lo que hemos preparado ¿Has pensado en que te gustaría
llevar puesto?
-Ahora mismo me gustaría llevar… algo puesto- siento como me sonrojo
cuando Portia se ríe y sale por la puerta, desde el ultimo baño que me dieron en
la sala de renovación me han dejado sin ropa en este cuarto. Nadie me ha visto
desnudo, al menos no una mujer, solo mis hermanos. Según Haymitch debo hacer todo
lo que me digan, así que estoy cumpliendo, y en realidad no me incomoda tanto la
desnudez como yo pensaba pero es que me estoy muriendo de frío. Portia entra con una bata en la mano
que me pongo enseguida.
-¿Mejor?
-Mucho mejor gracias
Se recarga en un estante hojeando sus notas mientras habla de los trajes
llevados por los tributos del 12 en los años anteriores, como es natural para
nuestro distrito siempre van con el tema de los mineros, pero le parece
demasiado trillado ¿a quien no? recuerdo la mayoría de los disfraces que
menciona. Portia quiere innovar este año que es nueva en Los Juegos, lo ha
preparado con anticipación y jura que nos dará una entrada triunfal, suena
bien, esa es una ventaja para conseguir patrocinadores.
Mi estomago corta la charla con un rugido, no se si es hambre, estoy
nervioso por tantos cambios que apenas lo había percibido.
-¿Tienes hambre Peeta?- asiento con duda y ella sonríe
-Pidamos
de comer de una vez, ven conmigo- me hace una seña para que la siga.
La habitación contigua tiene un ventanal que da al exterior, desde ahí
el Capitolio se ve increíble con la luz mezclada entre los edificios de vidrio,
enormes fuentes en los jardines perfectamente arreglados, extrañas estatuas adornan
las calles donde avanzan cientos de automoviles de colores chillantes, en lo
alto veo las montañas verdes que rodean la ciudad, me recuerdan las montañas de
mi distrito, toda la grandeza de este lugar no sirve para sacar al 12 de mi
mente.
-Peeta , ya esta listo, empieza a comer- se abre una compuerta del
tamaño de una charola de donde aparece la comida.
-No tardo nada, voy por tu vestuario para que lo veas.
-De acuerdo- hasta ahora Portia es la primera persona que me agrada en
el Capitolio, pensé que no encontraría ni una.
En la mesa esta servido un plato con chuletas en una salsa espesa de
color marrón, un puré lila, pequeños tomates asados y un puñado de panecillos
en forma de flor, como lo esperaba todo es delicioso. Portia aparece cuando voy
por la mitad, trae en sus manos un traje completo de color negro.
-Es un diseño exclusivo de los estilistas del Distrito 12, mi compañero
Cinna, el estilista de Katniss, y yo hemos estado trabajando en esto. Dime
Peeta ¿Te da miedo el fuego?
Apenas
logro tragar el pedazo de chuleta, por supuesto que me da miedo, mas de una vez
he comprobado su poder en el horno de leña que tenemos.
-Solo cuando esta cerca de mi- contesto, Portia vuelve a reír a carcajadas y me
explica como funciona su inofensivo traje.
La idea esencial es que los estilistas pretenden prender fuego al
traje, como si fuéramos carbones ardiendo, entusiasmada me dice que será
sorprendente para la ceremonia de inauguración, no lo dudo, hará que todo el
mundo nos vea, lo que seria genial si no fuera yo el carbón en llamas.
Después
de que Portia me asegurara que es completamente seguro el fuego que inventaron, que solo es un efecto visual, dejo que el grupo de preparación me coloque el traje completo, me hubiese
gustado hacerlo yo mismo pero parece que la intimidad no es algo que ellos
conozcan. Tengo puestas unas botas que se ajustan por
debajo de mi rodilla, Portia me coloca una capa con franjas rojas naranjas y
amarillas donde me apuesto a que empezara el fuego. Lo abrocha por delante y se da cuenta de que aun no estoy convencido, me dice en voz baja -Estarás bien, lo
prometo, solo es fuego artificial-
artificial como todo en el
Capitolio, supongo que aquí tienen experiencia en eso, decido confiar en ella.
Nos encontramos con Katniss y su equipo de preparación, ella parece
aliviada de verme, le es bueno ver alguien conocido, sonrío, esperaba verla con
ropa excéntrica y colores por todo el rostro, al contrario; lleva el mismo traje con capa que llevo yo,
el cabello en su trenza usual, una tenue sombra en los ojos que resaltan su
color, entonces encuentro lo que la hace lucir tan hermosa es una ligera
sonrisa en los labios, se bien que es por los nervios, todos estamos ansiosos
por la reacción de la gente, y claro por el fuego.
Cuando llegamos al nivel inferior del Centro de Renovación la
carreta tirada por cuatro caballos esta lista, seguimos bajo los arreglos de
nuestros ávidos estilistas.
-¿Qué piensas?- me susurra Katniss- Del fuego, quiero
decir.
Ella
es valiente, pero no es indiferente ante esto de presentarnos como antorchas
humanas.
-Te arrancaré la capa si tú me arrancas la mía.
-Trato hecho- contesta nerviosa- Sé que le prometí a Haymitch que
haría todo lo que nos dijeran, pero creo que no tuvo en cuenta este detalle.
-Por cierto, ¿dónde
está? ¿No se supone que tiene que protegernos de este tipo de cosas?
-Con todo ese alcohol
dentro, no creo que sea buena idea tenerlo cerca cuando ardamos.
Nos reímos tratando de
aligerar los nervios, la verdad es que es cierto lo de Haymitch, pero también
es cierto que vamos arder en cualquier minuto. No me da gracia y sin embargo sigo
sonriendo cuando escucho el himno sonar con fuerza, las puertas se abren
dejando a la vista al publico eufórico que espera ver a los tributos.
Comienza el desfile; una a una las
carretas avanzan hacia el Circulo de la Ciudad, escucho los aplausos y gritos
para los favoritos que son siempre los distritos 1 y 2; siguen avanzando, acaba
de salir la carreta del Distrito 11 cuando siento un impulso terrible de salir
corriendo al ver que Cinna camina hacia nosotros con una antorcha en la mano.
-Allá vamos- nos dice, acerca la antorcha a la capa de Katniss, estoy
listo para quitársela en cuanto ella grite, pero mi capa ya esta en llamas
también, entre cierro los ojos aguantando la respiración, solo siento un ligero
cosquilleo.
-Funciona- dice Cinna suspirando -Recuerda, la cabeza alta. Sonríe.
¡Te van a adorar!- se dirige a Katniss, él tiene razón,
ella
esta resplandeciente, yo mismo no puedo dejar de mirarla.
La
carreta avanza dejando atrás a Cinna gritando algo que no podemos escuchar por
la música, logro ver sus manos enlazándose.
-¿Que dice?
-Creo que ha dicho que nos tomemos de la mano- le contesto, tomando
automáticamente su mano, buscamos la confirmación de que eso es lo que quiere
Cinna y él asiente levantando el pulgar.
Salimos de las puertas en ese momento, el público esta enloquecido, nos señalan desde la distancia sin
apartar la vista de nuestras espectaculares flamas falsas. Katniss presiona mi
mano y yo la sujeto con fuerza, es la primera vez que nos tocamos y no pienso
soltarla, menos ahora que siento que podría caerme en cualquier momento.
Mi corazón late desesperado entre el rugido de
la gente, nuestra imagen esta por todas las enormes pantallas a lo largo del
desfile, es una visión impresionante, una entrada triunfal como dijo Portia, todo
el Capitolio esta expectante de nuestro vestuario y comienzan a gritar nuestros
nombres, veo por la pantalla a Katniss
lanzando besos al publico que se pelea por tomarlos en el aire, la gente
la adora, ella brilla y sonríe emocionada, nunca la había visto así, no es para menos, también sonrío entusiasmado, es una locura la manera en que nos aclaman.
Nos llueven flores a mas no poder, las mujeres me sonríen gritando mi nombre
mientras agitan los brazos, mi mejilla comienza a temblar de tanto sonreír, los
nervios hacen que me falte el aire.
Al llegar al Circulo de la Ciudad siento la mano de Katniss soltarse,
creo que se va a caer de la carreta o tal vez sea yo, regreso el agarre entrelazando nuestros
dedos rápidamente , no estoy listo para dejarla ir, ella me mira directo a los ojos.
-No, no me sueltes, por favor, puede que me caiga de esta cosa.
-Vale- contesta sujetándome de nuevo.
Somos los últimos en llegar hasta la mansión del Presidente Snow,
quien nos da una corta bienvenida desde el balcón Presidencial y se despide con
el usual “Que la suerte este siempre de su lado”.
Esta anocheciendo, las lenguas de fuego en nuestras capas luce mas que
antes, puedo vernos en las pantallas, las cámaras del Capitolio nos siguen de
cerca hasta el Centro de Entrenamiento, no quieren perderse ni una llama de la
pareja del Distrito 12.
Pareja esa es otra de las razones por las que
llamamos tanto la atención, Cinna nos ha presentado juntos.
Seguimos unidos por las manos cuando la carreta entra al Centro de
Entrenamiento y las puertas se cierran tras nosotros, los grupos de preparación
están eufóricos brincado de un lado a otro, Cinna y Portia apagan las flamas y
nos libran de las capas, bajamos juntos de la carroza y Katniss suelta mi
agarre, siento mi mano dolorida de la presión, mi corazón aun no se compone de
la agitación del desfile, me
alegro de que Katniss estuviera ahí, no podría haberlo hecho solo.
-Gracias por sostenerme.
No me sentía muy bien ahí arriba.
-No lo parecía. Te juro
que ni me he dado cuenta- contesta aun abrumada
-Seguro que no le han
prestado atención a nadie más que a ti -le digo- Deberías llevar llamas más a
menudo, te sientan bien- sin querer me salen las palabras que he pensado desde
que la vi resplandecer.
Me
mira insegura de que decir, se lo piensa un minuto y se acerca sorprendiéndome
con un beso en mi mejilla dolorida.
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