Hace unos días caminaba por la calle
cuando mi celular comenzó
repiquetear, era un número desconocido que sonaba insistente iluminando
la pantalla, al contestar me sorprendí de escuchar una voz que reconocí de
inmediato aunque tenia varios años
sin oírla.
Era mi amiga Chris con quien estudie en
la preparatoria, quien hace un par de años no veía, pues ella vive en Guerrero el lugar donde crecí y ahora yo estoy muy lejos de ahí.
Por cuestiones de trabajo Chris estaba en
la ciudad donde vivo y quería visitarme, lo cual me alegro mucho por que ella
suele ser muy divertida. Quedamos de acuerdo en quedar de acuerdo que día nos
veríamos ya que por el momento estábamos las dos atascadas de trabajo.
Pasaron quince días entre mensajes de textos, mensajes por
Internet y llamadas al celular cuando por fin nos logramos ver.
Fuimos a un pequeño bar por unas cervezas y
unos nachos, como siempre que nos encontramos reímos sin parar recordando
viejos chistes y creando nuevos con cada situación posible, cuando ya nos dolía
el estomago de tantas carcajadas comenzamos a hablar de cómo estaba nuestra
vida en estos días, como estábamos con la familia, con nuestra salud, con el
trabajo, ponernos al día como viejas amigas, hasta que de pronto empezamos a
hablar acerca de las cosas que nos apasionan en la vida y de lo que queremos de
ella, resulta que los dos hemos estado leyendo a los mismos autores, los mismos
libros, seguimos los mismos planes financieros y las dos sentimos mas
seguridad en lograr los sueños que
antes parecían imposibles. Fue enormemente grato escucharla hablar con tanta
confianza de quien era, segura de lo que estaba logrando y hacia donde quería ir. De los muchos temas que imagine hablar con ella jamás pensé que llegaríamos a tocar temas tan ... maduros.
Algunas veces me entero por mi hermana y otras amigas de antiguos compañeros de la preparatoria, muchos de ellos ahora son exitosos profesionistas disfrutando de sus familias, pero otros ex compañeros siguen haciendo lo mismo que hacían hace quince años viviendo con sus padres, saliendo de fiesta cada fin de semana, usando la misma ropa que cuando eran adolescentes, nada inspiador.
Algunas veces me entero por mi hermana y otras amigas de antiguos compañeros de la preparatoria, muchos de ellos ahora son exitosos profesionistas disfrutando de sus familias, pero otros ex compañeros siguen haciendo lo mismo que hacían hace quince años viviendo con sus padres, saliendo de fiesta cada fin de semana, usando la misma ropa que cuando eran adolescentes, nada inspiador.
Me entusiasmo encontrar a mi amiga Chris renovada y con nuevas energías viendo hacia adelante, estoy segura que cumplirá sus metas junto con su familia.
Su actitud me infunde energías para seguir adelante con mis planes, me alienta a pensar que no soy la única que cree que pude cambiar su destino a cosas maravillosas, se que en un futuro nos volveremos a encontrar habiendo cumplido lo que ese día tan entusiasmadas soñamos.
La charla siguió hasta la una de la mañana, en ese momento ya era el día de su treintavo cumpleaños, le di un fuerte abrazo feliz de encontrarme con una vieja amiga completamente nueva.
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