miércoles, 18 de septiembre de 2013

LOS JUEGOS DEL HAMBRE- PEETA MELLARK 3 (Fanfic)


Ya esta aquí el capitulo tres:



-3-

En cuanto acaba la ceremonia, nos llevan dentro del Edificio de Justicia, los agentes de la paz me conducen hasta una pequeña sala.  Antes de ir al tren que los llevara al Capitolio a los tributos se les concede un momento privado con familiares y amigos para despedirse, supongo que este será el lugar para decir adiós a todos.
Voy hacia la ventana, ojala estuviera abierta por que siento que aun me falta el aire, me prometo guardar la calma para cuando entre mamá, no se como pueda reaccionar. Pasan los minutos y empiezo a dudar que alguien venga, tal vez mi madre se niega a despedirse de mi, no me sorprendería que no viniera. Con los dedos arranco pedacitos de pintura del alfil de la ventana pensando en que decirle a papá, a mis hermanos, a mis amigos, si es que aparecen en algún momento. Desprendo un pedazo de madera de la ventana cuando se abre la puerta,  veo a mi padre entrar buscándome con los ojos, traga saliva y me abraza fuertemente, no necesitamos decir nada hasta la voz de mi madre interrumpe nuestro abrazo –Por fin el Distrito 12 tendrá un ganador- me sorprenden sus palabras y estoy apunto de agradecerle cuando termina la frase –esa chica si es una superviviente-.
Se que es verdad lo que dice y aun así me hiere su comentario, mi padre le lanza una fría mirada, ella se gira hacia la ventana evitándonos. 
-Estarás bien Peeta, haz todo lo que puedas- me dice mi padre
-es que yo… con ella aquí… yo no puedo… yo…- mi padre sabe que hablo de Katniss, me conoce mejor que nadie.
-Entonces no lo hagas hijo, pase lo que pase nunca dejes de ser quien eres-
Él sabe que no volveré, igual que lo sabe mi madre, igual que yo. Asiento con la cabeza, se que tiene razón, si esto es el final, entonces será a mi manera no a la de ellos, el Capitolio.
Papá saca un paquete de galletas, de esas que le gusta hornear, de esas que me gusta decorar,  las coloca en mis manos –Estoy orgulloso de ti hijo- me dice con la voz cortada.
Entran los agentes de paz pidiendo que salgan, se que esta es la ultima oportunidad con mi madre, en el ultimo segundo tomo su mano, esta helada y tiembla como una hoja, sus ojos azules se detienen en los míos –te quiero mamá- es todo lo que le puedo decir antes de que los saquen de la habitación, ya no puedo contener las lagrimas, repito las palabras de mi padre suspirando con fuerza.
Pronto entran mis hermanos, solo les han dado unos minutos.
-Recuerda tomar el cuchillo con firmeza, con el pulgar apoyado en la base ¿lo recuerdas?- dice mi hermano mayor, dándome mas indicaciones de como utilizar el arma. Lo escucho pero observo a mi otro hermano que tiene la cabeza agachada, me dirijo a él.
-estoy bien, de verdad
-lo siento Peeta, no sabia que hacer- me dice llorando
-no tenias que hacer nada, esta es la suerte que me toco, talvez no sea tan malo… por fin podré hablar con Katniss- le digo animándolo, me devuelve una sonrisa triste y nos abrazamos los tres, me seco los ojos una vez mas cuando salen.
Dos de mis amigos del colegio esperan para hablar conmigo, se ven consternados, aunque saben que todos estamos propensos a estar a Los Juegos nunca esperas que sea una persona cercana a ti, me dicen que solo pudieron entrar ellos pero que todos los chicos del grupo me mandan su afecto.  Los agentes de paz les piden que se marchen y me quedo solo, con los recuerdos de los que dejo atrás.
Me encuentro de nuevo junto a Katniss en el auto que nos conduce a la estación, al salir, cientos de luces de las cámaras chocan en mi cara hasta que entramos al tren que avanza en cuanto las puertas se cierran.
Cada vez que iba a la estación entraba en el vagón del viejo ferrocarril carbonero en el que llegaban los costales de harina, imaginaba que se sentiría viajar en él, claro que aquel tren estaba sucio de hollín y su andar es perezoso. Aquí todo es comodidad y lujo como en el Capitolio, por supuesto este es un tren de alta tecnología con una velocidad que desaparece el paisaje de las ventanas convirtiéndolo en un borrón de colores.
Effie me muestra la habitación en la que dormiré, llegaremos mañana a medio día. La cena será servida en una hora en el comedor y debo estar ahí, mientras tanto puedo hacer lo que me plazca, solo me place estar en mi casa en esto momento, así que abro las galletas que me dio mi padre y absorbo todo el aroma que puedo inhalar,  me llevo una a la boca degustando el sabor de mi hogar.
Me recuesto en la cama, es suave, se amolda perfectamente a mi cuerpo, cierro los ojos recordando esta mañana en la panadería cuando horneaba bollos de miel esperanzado en ver a la inalcanzable Katniss, y ahora que ella esta en una habitación contigua a la mía  la siento mas lejos que nunca.
Un empleado del tren ha tocado a mi puerta recordándome la cena, no tenia que hacerlo, mi estomago ha empezado a rugir y pronto hubiera ido a buscar alimento. Entro en el lujoso comedor que tiene una mesa fuerte de madera oscura, recuerdo vagamente escuchar a Effie decir que era de caoba, debe ser una madera fina, seguramente que si puesto que nunca la he visto, sobre ella están dispuestos cuatro lugares, dos están en cada extremo y dos juntos en un lateral, decido tomar el asiento que tiene una silla a un lado, de cualquier manera tengo que acostumbrarme a tener a Katniss cerca, además si se presenta Haymitch seguramente Effie agradecerá tenerlo al otro lado de la mesa.
Espero paciente admirando el brillo de una cuchara plateada cuando entra Effie acompañando a Katniss que trae puesto un conjunto verde obscuro que le resalta el gris de sus ojos, evito mirarla por que me da miedo que pueda escuchar mis latidos así que me concentro en la increíble comida que nos sirven.  Ha sido un pésimo día, pero sinceramente las chuletas de cordero y la tarta de chocolate han mejorado mi humor, nunca antes había probado un sabor igual, así que lleno mi plato una y otra vez.
A media cena Effie menciona los horribles modales al comer de los tributos del año pasado, entiendo por que a esos dos chicos lánguidos no se molestaban en usar cubiertos en la mesa,  es obvio que esta mujer nunca ha pasado hambre, me molesta su comentario tanto como a Katniss que termina de comer la cena con los dedos apropósito, disimulo una sonrisa, esta chica es fuerte en todos sentidos.
Me reclino hacia el respaldo del asiento por que no aguanto ni un bocado mas, entre la comida y el movimiento del tren estoy empezando a tener nauseas, veo a Katniss de reojo que ha terminado con su cuarto plato, no se ve cómoda, creo que para una primera cena del Capitolio ha sido suficiente.
Effie nos lleva a una sala de televisión donde vemos el programa especial de la Cosecha, que es básicamente un resumen de lo que paso hoy en los doce distritos, veremos a los nuevos tributos de Panem ser elegidos. Como siempre en los dos primeros distritos están los profesionales que no pueden esperar para ser voluntarios, en los siguientes algunos chicos se ven fuertes pero no es comparado con el numero de niños desnutridos que suben asustados al escenario. Poco a poco se llega hasta el 12, vemos las imágenes de Prim siendo elegida, de Katniss  presentándose voluntaria, el público con su honrosa despedida, la caída de Haymitch, a mi siendo elegido, los tributos dándose la mano, todo desde la lejana y entretenida visión del Capitolio.

-Su mentor tiene mucho que aprender sobre la presentación y el comportamiento en la televisión- dice Effie con una mueca en la cara, la misma que uso al referirse a los tributos pasados en la mesa. En La Cosecha Haymicht evidentemente estaba fuera de si por el alcohol y aun así parece mas cuerdo en sus reacciones que los demás presentes, lo que gritó directo a las cámaras fue eliminado del programa que acabamos de ver, meterse con el Capitolio trae consecuencias graves, quiero quitar importancia a sus palabras por si Effie tiene que explicar sobre lo sucedido.
-Estaba borracho- respondo entre risas -Se emborracha todos los años.
-Todos los días- añade Katniss con una sonrisa, apoyando lo que intento hacer.
-Sí, qué raro que les parezca tan divertido a los dos. Ya saben que su mentor es el contacto con el mundo exterior en estos juegos, el que los aconsejará, les conseguirá patrocinadores y organizará la entrega de cualquier regalo. ¡Haymitch puede suponer la diferencia entre la vida y la muerte!
La puerta del compartimento se abre de golpe, como si lo hubiesen llamado entra Haymitch sosteniéndose de la pared.
-¿Me he perdido la cena? pregunta dando un paso vomita el alcohol que se ha bebido en el día para después caer sobre él. Effie lo mira con asco -¡Sigan riéndose!- nos grita indignada, sin mas sale del vagón taconeando.











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